Después de la derrota sufrida frente a Puebla el 5 de mayo de 1862, las fuerzas expedicionarias del general Charles Latrille, conde de Lorencez, se replegaron a Orizaba
desde donde esperaron refuerzos.


Un nuevo comandante en jefe fue nombrado por el emperador Napoleón III, el general Elías Forey, quien con un contingente mucho mayor que el de su antecesor se dispuso
a lavar la afrenta conquistando la ciudad de Puebla. Después de un sitio que se prolongó por 62 días, del 16 de marzo al 17 de mayo, el ejército intervencionista apoyado por
fuerzas conservadoras tomó la ciudad de Puebla guarecida por el Ejército de Oriente bajo las órdenes de Jesús González Ortega y auxiliada por el Ejército del Centro comandado por
el general Ignacio Comonfort.


Pese a que el saldo final resultó en la pérdida de Puebla ―considerada en esa época la segunda ciudad en importancia de la República― y el desmembramiento del ejército republicano, el sitio de 1863 no carece de mérito y gloria para los sitiados ni de orgullo para el resto de los mexicanos de ayer y de hoy.

Texto del libro publicado por Tirso Rafael,El sitio de Puebla o Apuntes para la Historia de México,
sacados de documentos oficiales y relaciones de testigos fidedignos,

